La innovación que no innova: Cuando los mediocres dominan la organización

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Tiempo de lectura: 5 minutos

Escribe Fernando González F.

Evite destacar demasiado sus logros, trate de no ser muy creativo y menos autónomo porque puede parecer arrogante, entienda que debe ser dependiente de la autoridad, sino corre el riesgo de opacar a otros que ya ganaron el derecho de estar en el Olimpo.  

Tampoco se apasione tanto: a la gente le da miedo esos seres tan intensos y deseosos de tener logros personales y para la empresa, y lo más importante, evite tener “buenas ideas”: muchas de ellas acabarán en el tacho de la basura sobretodo si son propias, pues sólo sirven como semillero de ideas para otros que las hacen propias, especialmente aquellos que están más arriba en la cadena alimenticia. 

Quien no entienda estos principios, prontamente estará fuera de la organización, o lo que es peor, dentro de la organización, en cargos irrelevantes.

Qué es la mediocridad

Cuando hablamos del concepto “mediocridad” nos estamos refiriendo a lo que está en la media, al igual como superioridad indica lo que está por encima e inferioridad demarca lo que está por debajo de la media. Dado que no existe la mediedad podemos referirnos a la mediocridad como el estado medio real y que es tan apreciado por la autoridad que no quiere verse desafiado ni opacado en su actuar.

Bajo el concepto mencionado, la mediocridad se ha convertido en un estándar valioso a seguir, se conjuga perfectamente con la palabra cumplimiento, pues bajo este concepto “cumplo” y “miento” con todos los beneficios que esto trae. 

Cómo la mediocridad boicotea la innovación y el cambio

Puede hacer el mínimo exigido y sin sobresaltos alcanzar los objetivos, que por definición de una buena política mediocre, deben ser bajos y poco desafiantes, especialmente diseñados para cumplir la meta y ganar los tan anhelados bonos de fin de año, pero seamos “vivos”, no cumpla anticipadamente los KPI, corre el riesgo que incrementen las metas el próximo año.

Si usted va a cumplir con la meta, sea un mediocre planificado, cumpla el último día y por favor, sin cambiar nada de lo establecido, prohibido innovar, aunque el discurso políticamente correcto sea decir: “lo nuestro es la transformación”, puede cambiar todo, trabajar en exceso para finalmente dejar todo igual, sin desordenar el entorno, las relaciones sociales, sin tocar a las “vacas sagradas” ni dejar a nadie en evidencia, sea un mediocre estratégico si quiere llegar a la cima.

La cultura de la mediocridad

Cumpla con la empresa, con todos los compañeros de trabajo que, sin declararlo abiertamente, son cómplices tácitos suyos,  personas que le dan buenos consejos: “No seas pavo, te estás metiendo en las patas de los caballos, total a nadie le importa” o “los que se creen Cristo, mueren crucificados”, esto me dijo una vez una sabia señora, compañera de trabajo, para que no eliminará un proceso que no servía para nada y que defendían los viejos estandartes de la organización, son consejos visionarios que ayudan a cuidar su trabajo y a proyectar su carrera en el tiempo.

Cómo identificar la cultura de la mediocridad

Cuando usted va más allá de lo necesario y realiza un trabajo que desafía  el estándar, tiene un castigo del sistema social, la cultura es implacable, recuerde siempre que se trata de un ente quisquilloso, capaz de defenderse por sí solo, y aunque no tiene una cara visible, está completamente vivo. Ronald Heifetz, en su libro Liderazgo sin limites, revela cuatro maneras en que el sistema social se expresa con aquellos ingenuos que impertinentemente desafían lo establecido y que producen desequilibrio del orden establecido, las denomina facetas y son las siguientes:

1.    La Marginación: 

Esta faceta puede ocurrirle a cualquiera, incluso al Jefe. Imagínese que usted tuvo una idea brillante, se encuentra en el centro de todos los focos, sin embargo eso impacta el trabajo del resto de sus compañeros, es más, varios quedan en evidencia que no están cumpliendo con el mínimo o les modificará su confortable vida, tendrán que esforzarse más de lo que un legítimo mediocre merece, en ese mismo momento usted es la personalización del problema, si además su solución impacta al Jefe, créame que lo comenzarán a considerar cada vez menos, pues estaría comprometiendo demasiado su supervivencia en la selva llamada organización, entonces lo invitarán a menos reuniones, lo sacarán de los proyectos claves y en el peor de los casos estará en Siberia de la organización, absolutamente congelado profesionalmente, eso sí con conexión a internet, si tiene suerte.

2.    La desviación: 

Una manera de alejarlo de su objetivo, consciente o inconscientemente, la organización se preocupa que usted pierda el foco, de manera que no se sorprenda si sorpresivamente su agenda se ve ampliada, sobrecargada y dispersa, se trata de una manera fácil, concreta y efectiva de interrumpir los planes de los genios o personas muy creativas. No hay duda que lo harán cumplir con las tareas rutinarias y sin ninguna importancia para usted, poco relevantes para el resultado de la organización, sin embargo son fundamentales para que deje tranquilo el sistema social. No se preocupe, nadie se opondrá directamente con sus planes, no es necesario hacerlo, estará tan ocupado con su agenda que no le quedará tiempo para hacer otras cosas.

3.    El Ataque: 

Este método es bastante directo, una cantidad mayor de críticas caerán sobre usted, lo desacreditarán perdiendo legitimidad, cualquier cosa que haya hecho mal en el pasado será tema de conversación, buscando sabotear no sólo sus ideas, sino que pueden llegar a afectar a la persona, diciendo cosas horribles que buscan hacer daño, que ofenden. Recuerde, usted está desequilibrando a la organización y ésta no tendrá contemplación con usted y necesitan que rápidamente pierda foco.

4.    La seducción

Finalmente, si no logran hacer nada con usted lo invitarán  a ser parte de ellos, sólo si usted vale la pena porque tiene espíritu de mediocre, así se incorporará al bureau o a un nivel un poco más bajo, formando parte de las “personas de confianza”, lo que le impedirá remover mucho el barro bajo la organización, sólo podrá mantener la mediocridad a la cual orgullosamente pertenece. Si lo hace bien y es un mediocre reconocido, lo podrán promover a cargo de mayor jerarquía dentro de la organización, pudiendo ser reconocido como un un verdadero mediocre dentro y fuera del sistema social.

Qué hacer frente a una cultura de la mediocridad

Las creencias establecidas son seguidas instintivamente por las personas, dada  una variable dominante denominada supervivencia, el instinto del rebaño es tan extremadamente fuerte que, sin evaluación crítica respecto a sus méritos, tenderá a nivelar de manera natural para que la organización o comunidad mantenga su equilibrio, el desafío consiste en observar las sutilezas que habitualmente pasamos por alto, y una mala evaluación o  diagnóstico lo llevará a cometer errores que derivarán en decisiones equivocadas, por lo cual, para no cometer errores, la lectura del sistema es un trabajo iterativo y permanente, para ello le recomiendo:

1.    Distinguir los desafíos técnicos de los políticos, no es uno u otro, son ambos

2.   Elabore un mapa sistémico para saber donde están las personas, lo que valoran, cuáles son sus pérdidas y que esperan que pase en la empresa, esto debe realizar por tipo de desafío

3.   No solo escuche lo obvio, sino que debe escuchar más allá de las palabras

4.  La autoridad es sabia, son mediocres con méritos de supervivencia en la organización, invierta tiempo observándolos,  porque claramente le darán señales por dónde ir y cuáles serán las principales resistencias que encontrará en el camino

Recuerde que siempre es importante adquirir perspectiva, pregúntese a quién afecta su idea o acción, sea estratégico para no enfurecer a la mediocridad, “es un monstruo grande y pisa fuerte”, también es peligroso cuando se enfurece, sabe defenderse extremadamente bien y no deja espacio para los que están bajo él y lo peor del caso, tampoco tiene paciencia para soportar los que están sobre él, pues no forman parte del sistema. No olvide nunca dos principios claves, primero: reconocer la mediocridad en una organización es el punto de partida de cualquier persona que quiera mantenerse dentro de una organización  y segundo: la eficiencia de una persona o área puede significar la ineficiencia del sistema, es decir si el área comercial se transforma un monstruo de ventas, probablemente operaciones y logística colapsarán hasta el punto de frenar las ventas, de esa manera rápida y eficiente retornará la mediocridad clásica, tan necesaria en organizaciones saludables que se dicen serias.

Como recomendación final, siempre es bueno tener presente la frase acuñada por Francois de La Rochefoucauld: “Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance”

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