Eres lo que inviertes. Del dinero debajo del colchón al micro-mecenazgo

Escribe Cristina Mateo. twitter @crismateo.

Muchas son las oportunidades en el ámbito de la colaboración privada que se presentan en relación al micro-mecenazgo gracias a las nuevas tecnologías, y que tienen un alcance que va del ámbito de la gestión de proyectos culturales, al de financiación de campañas políticas.

Esta oportunidad que ofrecen las tecnologías, permite que individuos asilados puedan conectar e implicarse, al hacerles partícipes de proyectos de colaboración donde a veces lo menos importante es la aportación económica. El presente artículo, relata las características que tienen algunas de las plataformas que albergan distintas iniciativas, resaltando aspectos a tener en cuenta.

Las nuevas tecnologías se están convirtiendo en una nueva fuente de conexión entre individuos, en un entorno en el que están surgiendo nuevas iniciativas de financiación distintas a la financiación tradicional. Fundaciones, asociaciones, ONG´s, instituciones públicas (Ayuntamientos, diputaciones, cabildos…) , empresas privadas de diversos sectores, y en general organizaciones con proyectos de interés cultural, tienen a disposición fórmulas de financiación colectiva, en el que las personas interesadas, se convierten en inversores o  mecenas del mismo y en un agente activo mediante aportaciones de capital u otros recursos.

Como contraprestación, estos mecenas son recompensados de diferentes formas: recompensas, participaciones, intereses sobre el préstamo, etc, en función del tipo de financiación colectiva en la que participen. En la realidad, la mayoría de las plataformas, actúan sobre la base de un sistema de recompensas, y son capaces de generar una sensación de empoderamiento entre los usuarios al permitir participar a través de interfaces donde la información es fácil, atractiva, y accessible.

Aquí van cinco claves. Todas ellas reflejan los valores de la “economía colaborativa”, a la que el potencial inversor siente pertenecer y donde la propiedad no se valora, pero sí el uso y la conectividad:

 

1- Soy el mejor y el más rápido.

Una de las claves de estas plataformas es que las iniciativas que se albergan se construyen en base a un sistema comparativo, que ilustra el % financiado, la financiación conseguida, y el tiempo pendiente hasta que caduca la propuesta. Esas claves: cantidad obtenida, y tiempo, funcionan como variables de un ranking que se utiliza internamente para fomentar la activación e incentivar la participación entre las distintas iniciativas.

 

2- ¿Y tú de quién eres?

La especialización de muchas de ellas, es una característica que funciona. Hay plataformas para proyectos culturales como verkami, o sociales como goteo (ambas en España), que buscan obtener una conexión máxima con el público objetivo. La ventaja en estos casos es la identificación con el público objetivo ya que buscan donaciones a través de un grupo de personas a priori afines.

 

3- Transmedia total

Plataformas de éxito como indiegogo (en la que se albergó la iniciativa de rescate de Grecia: Greek Bailout Fund), hacen un muy buen uso de vídeo clips para atraer mecenas que colaboren en las propuestas y buscan la implicación del posible “colaborador” a través del uso de testimonios en primera persona y un ecosistema integral de RS´s y blogs para ver el desarrollo del proyecto desde una perspectiva personal, que ayudan a dar a estos proyectos ese carácter “íntegro” muy alejado de la economía tradicional del “inversor” tradicional.

 

4- Transparencia máxima.

Otra característica es que tienen la mayoría de las plataformas con éxito es una muy buena operativa de micropagos, claridad en los mensajes de cada iniciativa a la que se busca apoyar y, en suma, transparencia en la gestión. Algo que redunda en la asociación de valores de la economía colaborativa.

 

5- On y off

Aprovechar el potencial de lo online, y en concreto de las redes sociales sin olvidar el aspecto off-line para mantener el contacto directo con los posibles mecenas es muy importante. Así, plantear conocer en persona a algunos mecenas potencialmente interesados para poder exponer el proyecto y concienciarles sobre los beneficios de sus aportaciones es fundamental. Esta estrategia fue la que adoptó una de las iniciativas más notorias de la plataforma kickstarter, la de la película inspirada en la serie de Veronica Mars, que se financió, entre otras, con retornos que implicaban a los actores y ofrecían contacto con ellos. Esto fue algo de lo que les permitió obtener en 24 horas una recaudación de dos millones de dólares.

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