RC Trackpad y el paradigma de las aplicaciones móviles

Escribe Jorge Garrido G., Director de Amable Perú.

Cuenta la historia que en 1927, tiempos en que el cine era mudo, el texto de “Cagliostro”, del poeta Vicente Huidobro, iba a ser el guión de la que se perfilaba como una de las más prometedoras superproducciones de Hollywood para el siguiente año. Narraba las desventuras del mítico mago/alquimista/charlatán italiano en la corte de Luis XVI.

Pero la suerte fue tal, que justo en esas fechas se inventó e hizo su estreno el cine sonoro. Por tanto, los grandes presupuestos de la industria fílmica se volcaron hacia musicales; comedias con mucho diálogo y poco contenido; películas con permanentes efectos de sonido y otras producciones plagadas de lucimiento -gratuito, qué importaba- del nuevo recurso audible. La historia de “Cagliostro”, inspirada en la escuela expresionista muda alemana, fue desechada como película. Años después, igual vio la luz. Pero no en la pantalla grande, sino publicada como “novela-film”, en descripción del propio Huidobro. Obra única y sublime, de cualquier modo, como casi todo el legado del creacionista de Cartagena.

Hoy, poco se recuerda de los muchos bodrios filmados en los primeros años del cine sonoro. Y pasó tiempo antes que surgieran las primeras películas con audio sincronizado dignas de ser comparadas con las obras maestras del cine mudo.

La experiencia de “Cagliostro” revela algo. Que se ha repetido otras veces, antes y después, y que a más de alguno parecerá familiar: el primer uso que se le da a una novedad tecnológica suele no ser el mejor; tiende a imitar o emular a sus antecedentes directos, explotando, eso sí, la espectacularidad de lo nuevo hasta el límite de la grosería. Y sólo con el paso del tiempo encuentra su verdadero camino, lenguaje propio y sentido.

El cine mismo partió en esa dinámica: locomotoras abalanzándose espectacularmente desde la pantalla, sin una propuesta interesante ni un fin más que usar y abusar del buen invento.

RC Trackpad
Ya en el 2010 la palabra “App” (de Aplicación Móvil) fue declarada “Word of the year” (“Palabra del año”) por la American Dialect Society. Hoy las apps no son tan novedosas como entonces, pero las grandes empresas siguen obsesionadas con ellas. Y sin duda tienen razón en considerarlas. Pero… ¿para qué? Siempre es una pregunta honesta y pertinente.

Yo desde hace tiempo uso una aplicación que se llama RC Trackpad. Creo que es la App que más utilizo y pensando en ella es que decidí escribir este artículo. ¿Qué hace RC Trackpad? Nada del otro mundo, de hecho es una de otras tantas aplicaciones parecidas, quizás ni siquiera la mejor de ellas: lo que hace es generar en mi celular una versión reducida de la pantalla de mi computador. Así puedo manipular, a distancia, el segundo desde el primero. ¿Cuál es su utilidad? Uso el celular como control remoto para hacer presentaciones y ver películas; desde cualquier lugar de una sala de reuniones o acostado cómodamente en mi cama, respectivamente.

Tengo otras Apps. Pero las uso menos. Por ejemplo, Apps de medios de comunicación: diarios, revistas o radios. ¿Qué hacen? La mayoría, emula, con un mejor diseño y efectos visuales o sonoros al interactuar, casi exactamente lo mismo (a veces menos y con menor actualización) que está en la web de esos mismos medios. ¿Cuál es su utilidad? Para mí, ninguna.

RC Trackpad versus Apps de medios. Es una comparación arbitraria y parcial; probablemente injusta, de acuerdo, pero que sin embargo expresa un punto: devela distintas filosofías de diseño. En una: la exploración de posibilidades diferentes, de una nueva lógica, de otro lenguaje. En la otra: la reproducción, la imitación de su antecedente; sirviéndose de la parafernalia de lo nuevo, pero sin proponer realmente OTRO eslabón.

No es casual que use medios de comunicación como ejemplo. Lo han hecho antes. ¿Alguien recuerda cómo eran las primeras webs de los diarios? Exactamente: Un símil, un poco más sofisticado, del papel.

En todo caso no es un caso excluyente de los medios, sino que es perfectamente aplicable a la mayoría de Apps que las grandes empresas e instituciones públicas hoy nos presentan. Podría dar otro: aplicaciones móviles de bancos y tarjetas comerciales. ¿Qué hacen? La mayoría, básicamente lo mismo que las webs y webs móviles, pero “mejor”, con notificaciones y geolocalización. Esto, versus, en el otro paradigma, aplicaciones como Apple Pay o Android Pay o la App de Paypal, que derechamente convierten el celular en medio de pago.

Creo que el futuro de las Apps está en olvidarnos de qué canal o dispositivo la antecede. Si tenemos una web, no pensar en cómo hacer una mejor versión de esa web aprovechando las posibilidades técnicas de la App, sino más bien preguntarnos ¿qué distinto podemos hacer, que no tenga nada que ver con lo que ya cubre la web? O ¿qué podemos hacer para quizás complementar a la web o a otros canales, generando una experiencia global más rica (tal como RC Trackpad lo hace cuando suma tres dispositivos: un computador, un televisor y un celular)?

Tratemos de crear, con los recursos que tenemos en las manos, obras maestras y no simples locomotoras acercándose espectacularmente.

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