¿Qué habilidades debiera tener un buen consultor UX? más allá de los mínimos conocimientos teóricos y técnicos

Escribe Jorge Garrido G., Director de Amable Perú.

Esta pregunta me la ha hecho mucha gente en el último tiempo. También me la hago yo con frecuencia. Y cuando pienso en ella se me aparecen habilidades no tan evidentes, más bien difusas y ocultas al mirar un currículum. “Blandas”, señalaría el lugar común.

Y quiero compartir algunas. No con el ánimo de que tratemos de encontrar al mesías del Diseño de Experiencia de Usuario que cumple a la perfección con todo (que de seguro no existe). Sí con la idea de fijarse en ellas. Pueden ayudarnos al crear equipos y tomar buenas decisiones sobre el tema.

Estas son:

Sentido común

¿O el menos común de los sentidos? Es importante en cualquier actividad humana. Pero en UX se agradece, y por lo tanto valora, más que en cualquier otro lado. Lo que hace un consultor UX en un proyecto bien podría definirse como aportarle sentido común a ese proyecto. Y ya con esto, aunque no elabore ningún wireframe, se justificó su participación.

Preguntar a los stakeholders qué objetivos buscan y luego ir a ver si los clientes podrían llegar a tener algún interés en la oferta que representa a esos objetivos; evaluar si el usuario tiene las mínimas competencias para usar la interfaz que se definió; escudriñar si calza dentro de sus rutinas; saber si entiende el nombre de un producto y otras de este tipo, son preguntas de sentido común. Y quien lo cultive como práctica periódica tendrá camino avanzado.

 

Empatía

Creería que está implícita en el tener sentido común, sin embargo merece énfasis en el siguiente aspecto:

Al consultor UX normalmente le toca quedar en medio de una serie de relaciones entre muchas personas. Sin querer –queriendo- incide en flujos de comunicación verticales, horizontales, diagonales y normalmente es escuchado por los demás. Por eso no debe sentir empatía sólo por el usuario final. Debe sentirla también por quienes lideran el proyecto, por quienes definen la estrategia, por las áreas tecnológicas, por otras áreas de apoyo, por el área legal, por los demás proveedores, etc. Le costará mucho salir airoso de todo esto si no cultiva la sana práctica de ponerse en el lugar del otro.

 

Comunicación

Oral y escrita. Verbal y emocional. Como está en el núcleo del proyecto en sus momentos definitorios, debe ser capaz de comunicar rápida, oportuna y claramente.

No confundir con habilidades sociales.

 

Le gusta hacer wireframes

Cuando un consultor me dice que le gusta UX, pero no le gusta tanto hacer wireframes o diagramas de interacción, me parece sospechoso.

 

Es prolijo (a)

Aplica especialmente a quien se orienta hacia la generación de interfaces. La prolijidad a la que me refiero no es necesariamente que los diseños sean perfectos –sobre todo si se trabaja con prototipos de baja fidelidad- pero sí a que sea muy cuidadoso de los detalles, en los textos, que no sobre ni falte, que haya consistencia.

 

Sabe delegar

Y si no, capta rápidamente la importancia de esto y trabaja para aprender. Como decía, el consultor UX en su trabajo diario se comunica sobre asuntos muy importantes para los proyectos con una buena cantidad de personas. A muchas de ellas hay que delegarles tareas. Y no hablo sólo colaboradores del equipo propio. Normalmente hasta al dueño del proyecto le encomendamos actividades.

 

Observa y pregunta: Siempre pregunta

Un proyecto busca resolver un desafío o un problema. Y un desafío o un problema no se pueden entender sin observar ni  hacer muuuchas preguntas a un montón de gente. Algunas muy agudas. Otras básicas y obvias. No importa. Todas valen en los momentos adecuados. Cuando un consultor UX  se vuelve muy rápido para argumentar y lento para preguntar, mi consejo es que evalúe el rol que está jugando. Lo digo porque es fácil caer en la dinámica del experto que confía ciegamente en su propio talento. Dinámica reñida con la filosofía de diseño que nos ocupa.

 

Tiende a pedir segundas opiniones

También implícito en el “sentido común”. Como práctica permanente muestra, comparte, testea informalmente con el compañero de al lado.

 

Lee y estudia sobre UX por su cuenta.

Claro y rotundo. Sin más comentarios.

 

Para cerrar: una nueva pregunta

Una pregunta que casi viene por añadidura al final de la lista: ¿Es posible desarrollar estas habilidades? Sin duda hay actividades que tienden a ponerlas a prueba y por lo tanto a ejercitarlas. Será materia de un próximo artículo.

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