Cómo innovar desde ahora mismo

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Escribe Scott Berkun, autor de The Myths of Innovation

Una premisa básica guía este artículo: el mayor secreto de la innovación es que cualquiera puede hacerlo. La razón es sencilla: no es tan difícil.

Busque la palabra “innovar” en cualquier diccionario y vea lo que en realidad significa, en lugar de lo que piensa que significa. Encontrará algo como esto: innovar es “introducir algo nuevo”. Eso es. No dice que debe ser un genio creativo, un trabajólico, o incluso usar ropa interior limpia. Son sólo tres palabritas: introducir algo nuevo. Y le prometo que al final de este artículo, tendrá todos los secretos necesarios para hacerlo por su cuenta.

La palabra clave en la definición es “nuevo”. La trampa más común en relación a lo novedoso es la hipótesis de que nuevo significa algo que el universo nunca ha visto antes. Ésta resulta ser la tercera tesis más ridícula en la historia de la humanidad (usted deberá averiguar las otras dos por su cuenta). Aquí está la prueba: nombre cualquier gran innovador y le garantizo que han tomado prestado y  rehusado ideas del pasado para crear lo que sea que los hace famosos ahora.

Tomando prestadas ideas del pasado

Los hermanos Wright, creadores del vuelo a propulsión en los Estados Unidos, gastaron muchas horas observando a las aves. Por aburrido que parezca, gracias a la observación de las aves, hoy tenemos aviones a propulsión.

La creación del cubismo por parte de Picasso, uno de los movimientos artísticos más grandes de los últimos dos siglos, estuvo fuertemente influenciado por su contacto con estilos africanos de pintura, así como con el trabajo de un pintor francés más experimentado, Cezanne.

Y Thomas Edison no inventó el concepto de la luz eléctrica: usted tendría que hablar con miles de personas que murieron antes que Edison naciera y que convirtieron la madera, la cera, el petróleo y otros combustibles en recursos de iluminación controlables y portátiles (sin mencionar a Joseph Swan, quien patentó la luz eléctrica antes que Edison).

Google, la maravillosa herramienta de búsqueda, es usualmente llamada motor de búsqueda, en referencia a conceptos de física mecánica; no de bits digitales.

Aún en nuestro mundo altamente tecnológico de hoy, es posible encontrar conexiones entre lo que llamamos “nuevo” e ideas del pasado. La Web e Internet, obtuvieron sus nombres de cosas que existen hace miles de años. Las primeras “telas” fueron hechas por arañas, y las primeras “redes” fueron usadas para atrapar peces por los indígenas alrededor del mundo, miles de años antes del primer computador.

Google, la maravillosa herramienta de búsqueda, es usualmente llamada motor de búsqueda, en referencia a conceptos de física mecánica; no de bits digitales.

Todos estos ejemplos prueban que el truco para innovar es ampliar sus perspectivas de aquello que califica como nuevo. Mientras su idea o el uso de una idea existente es nueva para la persona a la cual usted le está creando eso, o mientras aplique un concepto existente de una forma diferente, usted califica como un innovador desde su punto de vista, y eso es todo lo que importa.

Aún con estas definiciones mejoradas, se necesita más para que la innovación ocurra. La caja de herramientas de cualquier innovador usualmente incluye tres cosas: Preguntas, experimentos y autosuficiencia.

Haga preguntas

El modo más fácil de empezar es con las cosas que realiza a diario. Simplemente pregunte: quién más hace esto y cómo lo haría de otro modo? Si sólo conoce una forma de hacer algo, está haciendo de ello una gran hipótesis. Está apostando a que, de las infinitas formas de hacer algo, la única que conoce es la mejor.

Yo me considero un apostador, pero no haría esa apuesta, con esas posibilidades, uno contra infinito, tremendamente mala. Incluso cosas simples como lavar platos o atarse los cordones de los zapatos pueden ser hechas de docenas o centenas de formas distintas, por diferentes personas alrededor del mundo.

Muchos grandes innovadores hicieron mejores preguntas que cualquier otro y eso es parte de por qué fueron exitosos.

Todos esos métodos son potenciales innovaciones para usted y todos los que usted conozca. El problema es que las personas deben salirse de sus caminos para encontrar alternativas y traerlas de vuelta.
¿No está seguro de cómo empezar? Se empieza con más preguntas. Algunas preguntas útiles para  los innovadores incluyen:

  • ¿Por qué esto se hace así?
  • ¿Quién empezó y por qué?
  • ¿Qué alternativas han considerado y qué idea fue reemplazada por una nueva?
  • ¿Cuáles son mis mayores quejas o las de mis amigos, con respecto a cómo se hace algo y qué cambios podrían  mejorarlo?
  • ¿Cómo se hace algo en otras ciudades, países, culturas o épocas?
  • ¿Qué otras hipótesis hicieron o que otras limitaciones tuvieron?
  • ¿Cómo puedo aplicar alguna de las preguntas anteriores a lo que hago?

Muchos grandes innovadores hicieron mejores preguntas que cualquier otro y eso es parte de por qué fueron exitosos. No fue mediante la genialidad (lo que sea que esto signifique), o de ejercicios  especiales súper secretos para el cerebro que hicieron cada mañana, o incluso por la cantidad de dinero que tenían. Fue a través de una búsqueda constante de respuestas a preguntas sencillas, que encontraron ideas útiles ya existentes en el mundo.

Isaac Newton se preguntó cómo podría la fuerza de gravedad afectar tanto a las manzanas como a la luna. Y al elaborar la pregunta de ese modo, es que hizo observaciones y descubrimientos matemáticos relacionados con la gravedad, algo que nadie más había hecho a su nivel de éxito.

Muchos de los inventos de Leonardo da Vinci empezaron con él preguntándose:
¿cómo fluye el agua? Fueron sus diversos estudios de ríos, arroyos y la forma en la que se mueve el agua, lo que permitió que sus inventos de ruedas propulsadas por agua, pudieran impulsar agua en acueductos, canales y bombas de pozos.

Si no se hubieran hecho preguntas y no se hubiera observado alrededor, aún en relación a cosas cotidianas como la gravedad o el agua, los talentos creativos de Newton y da Vinci  jamás hubieran salido a la luz.

Inténtelo usted mismo

Hacer preguntas es una cosa, pero tratar de responderlas es otra. No hay ningún otro substituto para la experiencia personal, cuando se trata de crear cosas. Sus aspectos únicos que lo hacen ser quien es, incluyendo características personales que puedan no gustarle, son un activo cuando se trata de pensamiento creativo. Nadie más puede ver el mundo de la misma forma que usted lo percibe.

Esto significa que si puede experimentar, observar o hacer algo por su cuenta, podrá aprender lecciones y hacer observaciones que otras personas no hicieron. Dichas observaciones son las semillas de la innovación: usted quizás puede ver una vieja idea o herramienta de un modo que nadie más en su familia, trabajo o ciudad lo ha hecho y si lo sigue, una innovación puede ser suya.

Recuerde que el conocimiento que tenemos hoy acerca del universo no provino de libros mágicos que han estado esperando por nosotros desde el principio de los tiempos. Provino de gente curiosa que no sólo hizo preguntas, sino que se atrevieron a ir a lugares que otros no estuvieron dispuestos a ir.

Francis Crick y James Watson, los descubridores del ADN, siguieron sus presentimientos y formularon hipótesis para responder a sus preguntas, pasando horas en los laboratorios haciendo cosas que sus profesores pensaban que no sólo no eran científicas, sino que eran una gran pérdida de tiempo.

Incluso Sócrates, el gran filósofo del mundo occidental, estaba en contra de la idea de escribir cosas en libros. Si su pupilo Platón no hubiera recogido la innovación conocida como escritura y hubiera escrito personalmente las historias de Sócrates, no hubiéramos conocido ni sus nombres, ni mucho menos el método socrático de enseñanza en el que se basan muchas universidades hoy en día.

El progreso depende del pensamiento particular de las personas y de llevar su curiosidad tan lejos como puedan, incluyendo el hacer cosas que otros alrededor, se rehúsen a intentar.

Inténtelo, aprenda e inténtelo nuevamente

El último paso no es esperar éxito al primer intento. Si está haciendo algo nuevo para usted o sus amigos, es difícil predecir cómo será el resultado. Y mientras más grande sea la innovación, mayor es el riesgo- y trabajo- existente: hacer galletas innovadoras es una cosa, pero cambiar que el modo de pensar o trabajar de las personas es otra.

Probablemente se requieran muchas horas de trabajo para satisfacer su curiosidad, pero lo que importa es cómo responderá al fracaso. Podrá tener el coraje para responder no con vergüenza o arrepentimiento, sino con más preguntas: ¿por qué fallo? ¿qué puedo aprender ahora?¿qué haré diferente la próxima vez? Si usted puede hacerlo, tal como pudieron  la mayoría de los grandes inventores y creadores a través de la historia, entonces irá por buen camino.

Artículo original disponible en http://www.scottberkun.com/essays/essay-58-how-to-innovate-right-now/

Publicado originalmente en america.gov

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