Sugerencias para definir un menú de navegación

Tiempo de lectura: 4 minutos

Escribe Jorge Garrido G., Consultor de Amable

Algunas sugerencias sobre cómo construir un menú que entregue orientación y control al usuario, sin perder claridad en su forma de presentarse.
¿Qué es un menú? ¿Qué representa? ¿Qué comunica? ¿Para qué sirve? ¿Todo sitio web o aplicación debe tener un menú?

Las respuestas no son tan sencillas ni están tan claras; mucho menos se puede considerar este como un tema superado. No lo creo por lo que percibo cuando navego, periódicamente. Veo menús poco cuidados, incomprendidos, mal diseñados, desenfocados.

Hay muchos otros recursos, fuera de los menús de navegación, para destacar los contenidos más importantes: Accesos directos con características gráficas sobresalientes, listados de hotlinks, nubes de tags y un largo etcétera. ¿Por qué darle toda la responsabilidad al menú?

Para empezar: un menú debe ser el fiel reflejo de la estructura lógica que organiza la información. Un menú -y he aquí el error más típico en este sentido- no es un conjunto de accesos directos o hotlinks a lo más usado.

Para empezar: un menú debe ser el fiel reflejo de la estructura lógica que organiza la información. Un menú -y he aquí el error más típico en este sentido- no es un conjunto de accesos directos o hotlinks a lo más usado.

¿Debe el menú hacerse cargo de poner de inmediato a la vista lo más importante?

Veámoslo con un ejemplo: un hipotético sitio web de literatura chilena, el cual parte con un menú de navegación temático -bastante lógico- que identifica géneros literarios:

Novela / Cuento / Poesía / Dramaturgia

Imaginemos que en este sitio “Pablo Neruda” -premio Nobel y posiblemente el escritor chileno más conocido en el mundo- es el contenido más importante. ¿Debe por eso “Pablo Neruda” ser una de las opciones del menú principal? Es una jugada por la que se suele optar: romper el esquema lógico de organización de la información en beneficio de un contenido particular por el cual, se cree, vale la pena la excepción.

Siguiendo con el ejemplo. El menú quedaría así:

Novela / Cuento / Poesía / Dramaturgia / Pablo Neruda

…El escenario no parece complejo. Sigue siendo un menú abordable. El punto es que un menú no se puede quedar sólo en la información actual, debe estar preparado para albergar a la información potencial. Si una regla se rompe, hay que considerar las posibles consecuencias. ¿Qué pasa si luego se resuelve destacar el tema de las guerrillas literarias y otros dos poetas, Pablo de Rokha y Vicente Huidobro, adquieren el mismo valor que Neruda? ¿Y por qué no sumar a Gabriela Mistral, que también ganó el Nobel? ¿Y si el próximo año lo gana Nicanor Parra?

Entonces el menú ya se nos empieza a escapar de las manos:

Novela / Cuento /Poesía / Dramaturgia / Pablo Neruda / Pablo de Rokha / Vicente Huidobro / Gabriela Mistral / Nicanor Parra

…Como se aprecia, un menú que comenzó como una estructura lógica para agrupar géneros literarios, termina convertido en un híbrido que mezcla indistintamente dos criterios de clasificación de la información: la mitad mantiene la lógica de géneros y la otra mitad es un listado de nombres y seudónimos de escritores.

Alguien podrá contraargumentar: “¿Entonces cómo destaco a Neruda si es el contenido que más interés despierta en el sitio?”. Hay muchos otros recursos, fuera de los menús de navegación, para destacar los contenidos más importantes: Accesos directos con características gráficas sobresalientes, listados de hotlinks, nubes de tags y un largo etcétera. ¿Por qué darle toda la responsabilidad al menú?

Pensemos en un supermercado. El equivalente al menú es la estructura lógica de distribución de productos emparentados en distintos pasillos; y el equivalente a los accesos directos destacados son las promociones ubicadas en las esquinas y las mesas con promotoras. Si aparece un nuevo producto interesante -digamos, una nueva cerveza artesanal- no se redefine la lógica de pasillos para darle cabida; el producto se ubica donde le corresponde, junto a las otras cervezas y además, probablemente, tendrá un espacio promocional extra en otro lugar (el equivalente al hotlink).

Lo interesante de citar a un supermercado es que se trata de una estructura pensada para vender productos. En ningún caso es neutra. Pero aun así, dentro de muchas lógicas orientadas al negocio, opera una que tiene que ver simplemente con facilitar la búsqueda exploratoria al cliente; por eso las etiquetas que encabezan los pasillos son de productos genéricos, lo suficientemente amplios como para abarcar a una gama relevante de subproductos, algunos de ellos, indudablemente, más rentables y más apetecidos que otros.

Dos conceptos que operan detrás del ejemplo de los pasillos de los supermercados y que sustentan a los menús de navegación son la Orientación y el Control. Mientras un menú permita a los usuarios “orientarse”, es decir, saber dónde están, hacia qué otros lugares pueden dirigirse y en qué sección(es) tiene sentido buscar lo que necesitan; y a la vez “Tener el control”, gracias a la identificación de un lugar que constituye la columna vertebral, permanente, para moverse desde los lugares más generales hasta los más recónditos, donde haya clasificaciones que responden a criterios identificables claramente, donde todo el contenido cabe de alguna manera, donde existen categorías significativas y en lo posible excluyentes; mientras el menú garantice todo esto, no es necesario sobrecargarlo y lo recomendable es pensar en otros recursos para mostrar la jerarquía de los contenidos.

Algunas sugerencias a la hora de definir un menú de navegación:

  • Construir los menús conceptualmente: antes de “vestir” el menú, definir qué objetivo va a satisfacer.
  • Crear reglas: Cuando se construye un menú, anteponer reglas. Ej: “este menú contendrá sólo perfiles de usuarios y no productos”.
  • Distinguir entre estructura lógica y contenidos destacados. No necesariamente son equivalentes.
  • Poner el menú a prueba. Pensar en un nuevo contenido posible; si no se le encuentra cabida rápidamente en alguna de las secciones definidas en el menú hay que replantearlo, porque probablemente no será escalable.
  • Jamás plantear que la composición definitiva del menú “se verá en el tiempo”. Su alcance debe definirse completamente junto con la construcción o diseño. Si se deja algún cabo suelto, lo más probable es que el menú termine creciendo de forma descontrolada.

6 comments

  • Hola Jorge,

    Me parece muy oportuna la forma en que analizas el tema. Mi percepción es que el menú tal como lo conocemos irá desapareciendo poco a poco, y que será mucho más personalizado. Por ejemplo me gusta mucho el concepto de que las webs funcionen como los cajeros automáticos, y que cada decisión del usuario sirva para proponer contenidos relacionados. Esto lo aplicamos en la web de Asturias.es, donde la idea es imitar este funcionamiento. Recientemente esta web ha recibido un reconocimiento de la comunidad de consultores aqui en España.

    Buen post.

    Un saludo desde Barcelona,
    Ignacio Pastor

  • Hola Ignacio,

    Ya había visto la web de Asturias.es a propósito de un muy interesante artículo de Henrik Olsen publicado en el número anterior de Capire, en relación con la ceguera frente a las herramientas de navegación.
    Por mi experiencia testeando con usuarios, los breadcrumbs o rastros debajo de un menú de navegación son un recurso menos usado de lo que se cree. Pero el escenario cambia cuando los breadcrumbs reemplazan totalmente al menú “clásico”, como proponen en Asturias. Me parece una apuesta muy válida para un perfil de sitios con mucho contenido y en los cuales abundan las búsquedas exploratorias, directorios y subdirectorios. En esos casos, claro, más útil que tener el índice completo del sitio, es el detalle sólo del ámbito de la consulta.
    El menú es un recurso muy útil en la medida en que satisface una necesidad, pero si en cierto contexto de uso no satisface ninguna, no tiene por qué existir. Lo que no ayuda, dificulta, y no hay razón, excepto la costumbre, para que el menú escape a este principio.

    Saludos cordiales y gracias por tu comentario.

  • Hola, es un muy buen tema el que tomaste para tu artículo. Frente al cual agregaría la disyuntiva que se produce cuando se trabaja en el desarrollo de un sitio corporativo y la organización piensa que el menú debe ser el reflejo de su organización y el análisis demuestra que no es el camino adecuado ya que a los usuarios del sitio no buscan saber que hace el departamento de Recursos Humanos sino que quieren informarse sobre los beneficios que entrega la institución o empresa, los cuales pueden ser otorgados por el mencionado departamento, pero eso es algo que el público externo no tiene por qué saber.

  • un menú siempre es útil. pensamos en la navegación “desordenada” para confirmar que el menú es prescindible. ¿pero qué ocurre cuando el usuario repite?

    una organización jerárquica de los contenidos ayuda a situarnos en el total de páginas de un sitio web. el que potencies otro sistema de acceso más transversal es otro tema. los sistemas sin menús explotan al máximo el concepto de pulsar y volver atrás, que no es apto para todos los usuarios.

    personalmente creo que los menús sólo puede obviarse en webs muy sencillas (con pocas páginas y contenido) o en webs absolutamente exploratorias (tipo absolut.com) en las que el usuario va a “perderse”.

    marcela, que razón tienes. ¡¡cuánto cuesta convencer a una organización en ese sentido!! siempre intentan reflejar su estructura interna y no tienen en cuenta que los usuarios de su web ni la conocen ni, seguramente, la quieran conocer =)

  • Marcela, Xavi, gracias por los comentarios. Muy de acuerdo con ambos en relación con el problema expuesto sobre traspasar al usuario la estructura de la organización.
    Respecto del planteamiento de que siempre un menú es útil, yo no soy tan catregórico. Como siempre, depende del contexto de uso y de la tarea. Sitios como Google y Wikipedia, también la mayoría de los blogs, basan su navegación en recursos distintos a un menú transversal. Claro, algunos también tienen menú, pero con una orientación muy diferente al concepto de índice; y estoy seguro de que la mayoría de los usuarios no interactúa a través de esos menús, sino que lo hace mediante hipervínculos contextuales y búsqueda de palabras clave.

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