Tecnología e Innovación: ¿dónde empezar?

Tiempo de lectura: 8 minutos

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Escribe Fernando González F., MBA Universidad Adolfo Ibáñez

Innovar implica asumir un cambio de paradigmas y aprender de experiencias en segmentos olvidados hasta ahora. Aquí el ejemplo de Chile.

Cuando el mejor jugador de golf del mundo, Tiger Woods, es de raza negra, al igual que la revelación de la F1, Lewis Hamilton, cuando los dueños de Google, compran YouTube en más MMUS$ 2.000 y el negocio es realizado entre veinteañeros, cuando los franceses tildan de soberbios a los americanos y los alemanes no quieren ir a la guerra, cuando el fundador de una de las empresas de innovación más importantes del mundo (Apple) reconoce que no terminó sus estudios universitarios porque carecía de recursos y que con conectar los puntos del pasado logró generar cambios profundos en el estilo de vida de las personas, cuando unos estudiantes universitarios crean FaceBook y se vuelven multimillonarios sin terminar aún sus estudios universitarios, quiere decir que algo está pasando a nuestro alrededor.

… se puede acceder a tecnología a mitad de precio cada 1,8 años, el conocimiento de la humanidad se duplica cada 4,8 años y se espera que el 2020 el conocimiento se duplique cada 72 días.

Pero lo que está pasando tiene asociada una velocidad de cambio que en los últimos años ha sido asombrosa, los datos dicen que se puede acceder a tecnología a mitad de precio cada 1,8 años, el conocimiento de la humanidad se duplica cada 4,8 años y se espera que el 2020 el conocimiento se duplique cada 72 días, es decir, se está dando la paradoja que los estudiantes que entran hoy día a la universidad, cuando reciben sus títulos, terminan sabiendo menos que cuando comenzaron a estudiar.

Estos cambios también están afectando el comportamiento de las personas, pues la velocidad con que está cambiando el mundo es más rápida que lo que nosotros mismos somos capaces de observar, analizar y absorber y lo peor es que lo estamos aceptando con resignación y con absoluta estoicidad.

En fin, ese es el mundo que nos ha correspondido vivir, un mundo donde sólo un cuarto de la producción mundial es consumida por mercados globales y en 20 años más el 80% estará globalizado, donde el 2026 se triplicará la producción de 48 trillones de dólares a 146 trillones y lo que está globalizado pasará de 12 trillones a 120 trillones. En esta competencia habrá muchos ganadores pero por sobre todas las cosas muchísimos perdedores.

Un mundo donde cinco países concentrarán en 48% del PIB mundial, Estados Unidos, China que el año 2040 al nivel de crecimiento actual podría alcanzar el PIB de Estados Unidos, Japón, la unión europea, representada por Alemania y la India, que se espera que el año 2050 tenga más población que China, debido a las políticas de planificación familiar, aborto, un niño por familia, entre otros.

Un mundo donde cada año se agregarán 100 millones de empleos y donde nacen 100 millones de niños, de los cuales 30.000 millones no tendrán empleo, un mundo que no generará esa cantidad de empleos provocándose un desempleo estructural y no se podrá combatir del todo considerando la falta de flexibilidad laboral. Un mundo donde lo único permanente es el cambio, donde la adaptabilidad y flexibilidad deben formar para de nuestra esencia para no perdernos en el intento y para poder seguir avanzando en esta selva de conocimiento, innovación y tecnológica.

… en Chile más de 12 millones de celulares a través de los cuales la gente conversa, chatea y navega.

En este mundo Chile está inmerso en este mar de cambios, los cuales han impactado profundamente los hábitos como las costumbres de las personas y ha significado una adaptación importante de los diferentes componentes de la sociedad. Hoy en día comprar o pagar cuentas o realizar consultas a través de Internet se ha transformado en algo cotidiano, la capacidad de asombro ha disminuido ostensiblemente, y como ejemplo podemos mencionar que hoy en día hay en Chile más de 12 millones de celulares a través de los cuales la gente conversa, chatea y navega a través del móvil. ¿Habríamos pensado esto hace 10 años?

Innovación en el Sistema Financiero

Hoy día en Chile nos encontramos con que las multitiendas tienen bancos y los bancos venden seguros y están expectantes a dedicar parte de su tiempo al negocio de las AFP, las compañías de seguros venden créditos hipotecarios, en fin los límites de los negocios cada vez están difusos.

Las Tarjetas de débito y crédito, invaden nuestras vidas y el dinero electrónico está más presente que nunca, niños, adultos y mayores las usan, tarjetas de cajero automático, tarjetas de crédito, de bancos, multitiendas o cadenas farmacéuticas o la famosa tarjeta Bip! del Transantiago, algo que parecía impensable hace 10 años, hoy es realidad.

¿Cuáles eran las principales preocupaciones con los medios de pago hace unos años? Bueno, en el sistema financiero se hablaba que bancarizar a los chilenos conllevaba dos problemas: los técnicos que involucraba la tecnología que soportara el sistema en sí y generar la masa crítica que fundamentara la inversión en más dispositivos electrónicos, como cajeros automáticos, dispensadores de dinero o de cara al comercio los POS en el comercio y aplicaciones y desarrollo en Internet.

Pero el segundo problema era el más complejo, el problema adaptativo dado que se trataba de un profundo cambio cultural, esto significaba desde que los segmentos emergentes fueran capaces de seguir instrucciones relativamente simples en el uso de los sistemas, por ejemplo usar medios automatizados como cajeros automáticos, dispensadores de dinero entre otros, a cambiar la planificación del gasto, esto se puede graficar en la tarjeta BIP! donde las personas cargan con dinero su tarjeta para un periodo más amplio que el día a día – es decir se resolvió uno de los grandes problemas, la gente de menores recursos debía dejar el residual “las monedas” abonadas en la cuenta, pues no se podían retirar por cajero automático o la transacción iba a ser muy cara. Esto es un cambio cultural, pero esto también es innovación.

En este sentido tenemos que vernos de forma más realista, sabemos que no tenemos toda la tecnología de los países más desarrollados, y si bien podemos importar mucho de aquello para su masificación se requieren de recursos que hoy día pueden tener mejor utilización, con necesidades contingentes urgentes. ¿Entonces cómo innovamos? Aquí sale a relucir todo lo planteado por Edward de Bono, con sus seis sombreros, cuando colocamos restricciones esenciales a los problemas asoma la creatividad que nos permite generar mejores soluciones y por cierto innovación, que como países en vías del desarrollo debemos implementar por tratarse de soluciones más cercanas.

En tal sentido en el sistema financiero existieron dos hitos durante el 2007 que remecieron al sistema y que son una clara muestra de que queda mucho por innovar. Si bien es cierto existieron variados esfuerzos por marcar la diferencia en un mercado comoditizado, la masividad de las soluciones marcó diferencia con innovaciones que incluso llamaron la atención de analistas internacionales respecto a las soluciones implementadas.

Si bien es cierto hubo algunos esfuerzos por parte del sistema, nada escapaba del modelo y soluciones tradicionales sin embargo un par hitos más que notables son del banco estatal. BancoEstado impulsó un producto que masificó los medios de pago, la CuentaRUT, una innovadora tarjeta de débito abierta para que cualquier chileno o extranjero residente, mayor de 15 años y que posea una cédula de identidad, pueda tenerla, con apertura remota a través de Internet y confirmación presencial, logró bancarizar masivamente el sistema financiero chileno.

La apuesta de “bancarización” masiva fue tal, que el banco estatal no impuso requisitos de renta o restricciones por antecedentes comerciales, entendiéndose como “un derecho” de los ciudadanos, quienes además de acceder a cajeros automáticos, pueden pagar con este medio de pago los viajes que realicen en Transantiago, en la Región Metropolitana, y futuro proyectos de transporte público que se desarrollen en las regiones, sin costos de mantención ni de apertura, su financiamiento será a través de una comisión “mínima” por cada transacción realizada en cajeros.

Otro ejemplo de su versatilidad se está dando hoy día cuando más de un millar de personas reciben sus cheques de devolución de impuestos lo que significa que deben ir a las cajas a cobrar el cheque o a realizar el depósito, para evitar aquello el banco estatal y el SII están promoviendo la devolución de impuesto mediante abono electrónico en ese medio de pago, lo que significa un ahorro de costos tremendo tanto para el banco como para el país.

CuentaRut es una nueva prueba de la integración social aplicada a la industria financiera que involucró la utilización de la tecnología existente, un cambio en la forma de mirar los medios de pago y su masificación, los segmentos del mercado y una innovación notable al sistema financiero.

El otro gran hito fue la Caja Vecina, aprovechando el comercio existente en los lugares más descentralizados, en el barrio, las personas cuentan con la posibilidad de realizar las principales operaciones bancarias y en horarios de atención muy cómodos para ellos. El sistema consiste en un dispositivo electrónico, que se instala en locales comerciales y a través del cual se pueden efectuar giros y depósitos en línea, entre otras operaciones, empleando para ello sus tarjetas de cajeros automáticos. ¿Simple no? Esta experiencia revolucionó la forma de entregar servicios financieros en el país.

Esta iniciativa es única en el país y constituye un ejemplo concreto de masividad, integración, en innovación que fue capaz de entregar servicios financieros a bajos costos a todos los chilenos, especialmente aquellos que se encuentran marginados del sistema, ya sea por su condición socio económica o su ubicación geográfica.

Hoy día el mundo más que nunca está en constante cambio lo que abre tremendas oportunidades y la innovación es claramente una de ellas, sabemos que para países como los nuestros la creación de soluciones innovadoras como las mencionadas que nos permitan generar cambios estructurales y culturales orientados a integrar y asimilar con mayor rapidez la velocidad de cambio del presente y del futuro, sin embargo no debemos olvidar que debemos empezar por cambiar la forma de pensar y de hacer las cosas. Todo comienza por un cambio de actitud en cada uno de nosotros….

Por dónde empezar: Derribando mitos.
Dónde realmente comienza la diferencia entre los países pobres y los ricos.

Hace un tiempo me llegó este mail que comparto con ustedes, lamentablemente no se el autor pero comparto plenamente sus dichos.

La diferencia entre los países pobres y los ricos no es la antigüedad del país. Lo demuestran casos de países como India y Egipto, que tienen miles de años de antigüedad y son pobres. En cambio, Australia y Nueva Zelanda, que hace poco más de 150 años eran casi desconocidos son, sin embargo, hoy países desarrollados y ricos.

La diferencia entre países pobres y ricos tampoco son los recursos naturales con que cuentan, como es el caso de Japón que tiene un territorio muy pequeño y el 80% es montañoso y no apto para la agricultura y ganadería, sin embargo es la segunda potencia económica mundial pues su territorio es como una inmensa fábrica flotante que recibe materiales de todo el mundo y los exporta transformados, también a todo el mundo logrando su riqueza.

Por otro lado, tenemos una Suiza sin océano, pero tiene una de las flotas navieras más grande del mundo. No tiene cacao pero tiene el mejor chocolate del mundo; en sus pocos kilómetros cuadrados, pastorea y cultiva solo cuatro meses al año ya que el resto es invierno, pero tiene los productos lácteos de mejor calidad de toda Europa.

Al igual que Japón no tiene recursos naturales, pero da y exporta servicios, con calidad muy difícilmente superable, es un país pequeño que ha vendido una imagen de seguridad, orden y trabajo, que lo han convertido en la caja fuerte del mundo.

Tampoco la inteligencia de las personas es la diferencia como lo demuestran estudiantes de países pobres que emigran a los países ricos y logran resultados excelentes en su educación, otro ejemplo son los ejecutivos de países ricos que visitan nuestras fabricas y al hablar con ellos nos damos cuenta de que no hay diferencia intelectual.

Y tampoco es la Raza la que marca la diferencia pues en los países Centro Europeos o Nórdicos vemos como los llamados vagos del Sur demuestran ser la fuerza productiva de estos países, no así en sus propios países donde nunca supieron someterse a las reglas básicas que hacen a un país Grande.

La ACTITUD de las personas es la diferencia. Al estudiar la conducta de las personas en los países ricos se descubre que la mayor parte de la población sigue las siguientes reglas:

1. La Moral como principio básico.
2. El Orden y la Limpieza.
3. La Honradez.
4. La Puntualidad.
5. La Responsabilidad.
6. El Deseo de superación.
7. El Respeto a la ley y los reglamentos.
8. El Respeto por el derecho de los demás.
9. Su Amor al trabajo.
10. Su Afán por el ahorro y la inversión.

¿Necesitamos más Leyes?

No, sería suficiente con cumplir y hacer cumplir estas 10 simples Reglas.

No somos pobres porque a nuestro país le falten riquezas naturales, o porque la naturaleza haya sido cruel con nosotros, simplemente nos falta carácter para cumplir estas premisas básicas de funcionamiento de las sociedades.

Quien sabe, quizás en algunos años más vivamos en un país desarrollado.

One comment

  • Lucio González

    No deja de ser interesante que los mayores aportes en la masificación de plataformas tecnológicas vengan del sector público. ¿Que pasa con nuestros privados? ¿o es que sólo usamos Europa para arrancar del frío en el invierno?

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