Cortina de Humo

Tiempo de lectura: 6 minutos

luz

Escribe Luiz Agner, Doctor en Diseño de la Universidad Católica de Río de Janeiro.

Luiz habla sobre cómo han cambiado las técnicas para encontrar información y cómo ésta se transforma en conocimiento

A través de la historia, innovaciones introducidas por las tecnologías de la información y la comunicación, han influido en las sociedades. Diversas tecnologías consolidadas están tan integradas en nuestra sociedad que individuos, empresas y gobiernos no sabrían cómo vivir sin ellas. Las nuevas tecnologías de información y de comunicación digital continúan siendo introducidas con un gran impacto sobre el modo en como trabajamos, aprendemos y nos comportamos.

Entretanto, en vez de simplificar o mejorar nuestras vidas, las están complicando y haciéndolas caóticas. La sociedad lucha para adaptarse a este proceso. Las tecnologías de la información y comunicación alteran el modo como la información se organiza y se accede, así como la cantidad de datos disponibles, que han crecido exponencialmente.

Por primera vez en la historia, la información es producida a un ritmo que excede las habilidades humanas para encontrarla, revisarla y comprenderla. Las personas poseen niveles de tolerancia fisiológica a la información, determinadas por su cantidad y por su estructuración.

El científico Solla Price percibió un crecimiento de la información publicada, por un factor de 10 cada medio siglo. Si había 10 revistas de comunicación científica a partir de 1750, su número creció a 100 a inicio del siglo XIX; a cerca de mil a mediados del mismo siglo y a aproximadamente 10 mil, alrededor de 1900. En el acceso al Centro Internacional del ISSN (Internacional Serial Estándar Number), se puede identificar hoy un total superior al millón y 100 mil periódicos registrados. Consecuentemente, la tarea de mantenerse actualizado con los avances en el propio campo de especialización se está tornando cada vez más difícil para investigadores y profesionales del mundo entero.

Por primera vez en la historia, la información es producida a un ritmo que excede las habilidades humanas para encontrarla, revisarla y comprenderla. Las personas poseen niveles de tolerancia fisiológica a la información, determinadas por su cantidad y por su estructuración. La cantidad de información y la comprensión están positivamente correlacionadas solamente hasta un determinado grado: sobre este punto, la comprensión declina y se genera un efecto negativo sobre lo cual fue aprendido anteriormente.

Ocurre que, cuando se tiene tres estudios sobre un determinado tema, es relativamente fácil comparar alternativas; cuando se tiene cerca de diez estudios, el valor relativo de cada uno disminuye; si existieran mil o 100 mil estudios, su valor tiende a cero. Debido al fenómeno de data smog, los valores se comienzan a volver negativos, con frustración para la actividad científica.

Una edición dominical de O Globo o O Estado de Sao Paulo contiene normalmente más información de lo que el común de los mortales podría recibir durante toda su vida en la Edad Media. Los medios de comunicación de masa y la Internet expelen volúmenes cada vez mayores, de datos y de noticias a velocidades impresionantes: Somos masacrados por información, en cantidades imposibles de ser procesadas. Encontrar lo que es pertinente o necesario, en este contexto, pasó a ser una tarea ardua para los ciudadanos comunes.

Si en el pasado, se acostumbraba a pasar la información por las manos de bibliotecarios, periodistas, educadores o fuentes con reconocida credibilidad, actualmente, gran parte de ella es imprecisa y de dudosa calidad. En los medios de comunicación masivos, por ejemplo, se mezcla la cantidad con la baja calidad, sin provecho concreto para el ciudadano en términos de conocimiento construido, y cuanto más intentamos acompañar esta carrera, más somos vulnerables a los errores de la percepción.

La crisis contemporánea es justamente la de cómo transformar la información disponible en conocimiento. Más información debiera representar más oportunidades para aumentar nuestra comprensión del mundo, pero esto no ocurre en la práctica. La explosión de información funciona como una cortina de humo. Surge un síndrome emocional y mental que lleva a las personas a conclusiones erróneas y a decisiones ingenuas, causando ineficiencia y perjuicios financieros para las organizaciones-problema típico de los trabajadores del conocimiento. En términos de salud individual, los efectos del exceso de información pasan por estrés, tensión, trastornos del sueño, problemas digestivos, dificultades de memoria, irritabilidad y sentimiento de abandono.

La crisis contemporánea es justamente la de cómo transformar la información disponible en conocimiento. Más información debiera representar más oportunidades para aumentar nuestra comprensión del mundo, pero esto no ocurre en la práctica.

La Era de la Información es la explosión de la “ no información”- una explosión de datos

Para enfrentar esta avalancha, es imperativo hacer la distinción entre los conceptos de datos y de información. No sabemos definir qué es información, a pesar de que existan definiciones léxicas y una cierta comprensión intuitiva sobre su significado. Esto ocurre por ser un fenómeno básico (como la vida en Biología, la justicia en Derecho y la energía en la Física). La cadena de conceptos que distinguen datos, información, conocimiento, sabiduría y cultura, necesita ser bien comprendida, pues es imposible pensar en uno de estos conceptos, sin la comprensión de los otros. Los datos denotan hechos aún no considerados para un uso determinado. Son posibles de ser considerados para su validación. Información es el dato más la validación para su uso. Es el proceso que ocurre en la mente humana, cuando un problema y un dato útil para su solución, están juntos en una unión productiva. Los datos pueden ser transformados en información, ésta en conocimiento y luego en sabiduría.

Fue el hoyo negro existente entre los datos y la información lo que generó la epidemia bautizada por Richard Saul Wurman de ansiedad de información. Para sobrevivir en sociedad, somos forzados a asimilar un cuerpo de conocimientos que se amplía a cada minuto, a pesar de que el enorme volumen de datos e información disponible y la forma cómo frecuentemente son transmitidos, los convierta en inútiles en gran medida. Elementos individuales de datos significan poco. Sólo cuando son de alguna forma agrupados o procesados, su significado se torna relevante. La confusión entre transmitir datos y crear mensajes con significado tuvo su origen en la excesiva atención dada a los computadores y la poca atención dada a los seres humanos.

Ingerir información hoy pasó a ser un gran desafío tanto a nivel individual como a nivel social, distante de la extraordinaria abundancia de datos, de tal modo que las estrategias tradicionales de gestión del conocimiento no son más eficaces. Por lo tanto no es sorprendente la emergencia de una nueva profesión para lidiar con esas cuestiones- la Arquitectura de Información (AI).

Una nueva profesión

La Arquitectura de Información surge como una metadisciplina preocupada del diseño, implementación y mantención de los espacios informacionales, explicó el Journal of the American Society for Information Science and Technology. Su foco es el diseño de estructuras para ofrecer a los usuarios los recursos necesarios para transformar sus necesidades informativas en acciones y conseguir los objetivos con éxito. La AI se originó en los medios de comunicación impresos, en el diseño de guías, mapas y atlas, y en seguida se extendió a diversos campos, desde imágenes de radiografía hasta el layout de exposiciones de museos.

El área en la que la Arquitectura de Información encontró su terreno más fértil fue, sin duda, el desarrollo de proyectos web. A mediados de los 90 surgieron los primeros intentos de aplicar los conceptos de Arquitectura de Información a los proyectos de sitios y portales. Louis Rosenfeld y Meter Morville fueron los pioneros que fundaron la primera empresa dedicada a trabajar con AI y los autores del primer libro sobre el asunto: el famoso libro del “oso polar”.

De cara a la actual crisis de explosión de datos que poco o nada contribuyen al conocimiento humano, la Arquitectura de Información se convirtió en actividad fundamental porque las empresas necesitan considerar los costos relacionados a sus ambientes informativos.

Los arquitectos de información estudian diversas disciplinas para intentar obtener el mejor rendimiento de los sistemas informativos. Una de las disciplinas que más ha contribuido para el establecimiento de la Arquitectura de Información como campo interdisciplinario, además de la Usabilidad y la Ergonomía, es la Ciencia de la Información. La Ciencia de la Información es la disciplina que investiga las fuerzas que gobiernan el flujo de la información y los medios de procesamiento de la información para su óptima accesibilidad y usabilidad.

De cara a la actual crisis de explosión de datos que poco o nada contribuyen al conocimiento humano, la Arquitectura de Información se convirtió en actividad fundamental porque las empresas necesitan considerar los costos relacionados a sus ambientes informativos. Como, por ejemplo, el costo de encontrar la información (tiempo), el costo de no encontrarla (decisiones desacertadas) y el costo de los rediseños.

Bueno, termino este artículo por aquí. El resto de esta historia es muy reciente y aún está siendo escrita por todos nosotros…

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