Combinando la innovación tecnológica y la social

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Escribe Josephine Green, Directora Senior de Tendencias y Estrategia en Philips Design .

Josephine inició el Programa Strategic Futures(tm) que ayuda a compañías y organizaciones a pensar sobre implementar un acercamiento enfocado en el ser humano a la innovación y el crecimiento.

En este artículo habla sobre la importancia de mantener siempre presente la relación que existe entre las personas y las tecvnologías, siendo las primeras las verdaderas generadoras y activadoras de cambios.

Si uno sólo se concentra en investigación tecnológica, se llega invariablemente a la innovación en tecnologías. Pero si también se investiga el ámbito social y cultural, se alcanza la innovación social. La innovación tecnológica y social promete una calidad de vida más balanceada y un futuro inspirador.

Hemos tenido cinco revoluciones tecnológicas sucesivas en los últimos 200 años, de la industrial al carbón y vapor, al acero y la electricidad, al petróleo y sus químicos y a la información. En cada una ha surgido un nuevo contexto tecno-económico y social. Sin embargo, dado el romance sostenido por Occidente con el enfoque racional y técnico y, de manera contraria a la evidencia histórica, se le suele prestar atención y enfatizar los aspectos económicos y tecnológicos del cambio en desmedro de los sociales.

Llevado al extremo, un determinismo tecnológico y económico maneja el supuesto de que el futuro surgirá de un continuum de carreteras tecnológicas y fuerzas del mercado. De manera simple: Que la tecnología y la economía determinan el futuro. Pero saliéndonos de este paradigma por un momento surge la pregunta: ¿Realmente es así? y, aún más importante, ¿Debería ser así?

Dada la creciente invasión y poder de las tecnologías y el mercado, estas preguntas cobran vital importancia hoy. La aceleración y saturación de la tecnología actual hace surgir la discusión sobre su rol como solucionadora o como parte del problema. Existe la preocupación que el crecimiento de la tecnología ocurre principalmente para el bienestar económico en oposición al bienestar social, por lo que estaría generando una peor calidad de vida. Incluso la lógica que subyace al concepto de que la tecnología y el mercado son los motores del crecimiento es sospechosa. La historia nos enseña que la tecnología realmente se transforma en un motor de crecimiento cuando, y sólo cuando, va acompañada por innovación social. Nuevas tecnologías en viejos contextos, no pueden despegar. Al contrario, la historia nos muestra que, al surgir cada contexto tecno-económico-social, lo social tiene el importante rol de “liberar” el potencial de la tecnología como una facilitadora. ¿Por que? Porque cualquier tecnología emergente debe ser significativa y apropiada para las vidas cambiantes de las personas y las necesidades emergentes de la sociedad. Sólo de esta forma las nuevas tecnologías pueden alcanzar su verdadero potencial, y las compañías y la sociedad crecer y prosperar.

La historia nos enseña que la tecnología realmente se transforma en un motor de crecimiento cuando, y sólo cuando, va acompañada por innovación social

Quizás un ejemplo aclare este punto. Pensemos en el sector de la salud. Existe un nuevo impulso de cambio dirigido a la población de edad. Hace referencia a la falta de recursos públicos y una mayor preocupación y consciencia por la salud. La tecnología es un problema menor; el desafío es definir, desde una perspectiva social, una nueva solución de salud que conecte a los hogares, pacientes, doctores, hospitales, etc. Que también sea relevante desde un punto de vista social y cultural y pensada para el futuro. Se trata menos sobre tecnología que sobre innovación social, relevancia social, nuevos contextos sociales, nuevos modelos de negocio y mucha imaginación.

Hoy, mientras viajamos del sistema industrial al de la información y el conocimiento, existe una gran necesidad de imaginación y visión de un futuro sostenible y relevante para las personas. Pero, en vez de pensar de manera audaz, recibimos más de lo mismo (¡nueva tecnología en viejas vestimentas!)- más eficiencia, más productividad, más desempeño, más y más, rápido. Un mantra de lo bueno, lo mejorado, lo mejor, hasta, ¡colapsar! ¿Por qué colapsar? Porque en un nivel ambiental, social y personal, el sistema parece ser crecientemente disfuncional. En consecuencia, la gente está buscando nuevas soluciones y maneras de hacer las cosas con un costo más bajo en términos de energía personal y planetaría, maneras qe hagan más sentido para el mañana: Nuevas maneras de consumir, nuevas maneras de asociarse, nuevas soluciones de vida, nuevas soluciones móviles, nuevos balances que vayan más allá del PIB y la productividad, hacia la sustentabilidad. ¿Qué podemos hacer para reajustar el equilibrio? Pensar audazmente, de manera creativa, de manera social.

Haciéndolo de manera diferente

Dentro de Philips, Philips Design ha estado explorando durante diez años nuevas maneras de enfocar el pensamiento acerca del futuro y la innovación. Creemos que el futuro se trata de tecnología e innovación social y que, aunque la tecnología sigue siendo importante, se convierte en una habilitadora que agrega valor para el individuo y el colectivo. Esto significa colocar a las personas en el centro de nuestro proceso y negocio. Significa pensar y actuar de manera diferente.

En principio, un equipo diverso de futuristas, psicólogos, historiadores, antropólogos y diseñadores, llevan a cabo una investigación sobre la sociedad, las culturas y las personas, de manera global y regional. Investigan:
– Las corrientes profundas en los valores sociales que van dando forma al mundo del mañana, expresándose en estudios sociales.
– Las formas de expresión de estos valores cuando se manifiestan en la cultura, expresándose en estudios culturales y de diseño.
– Las necesidades y comportamientos de las personas en sus actividades y vida cotidiana, expresándose en etnografía y las ciencias humanas.

Al pensar acerca del futuro se debe tener una clara percepción de las posibilidades a largo plazo y la realidad actual. Para comprender esto, necesitamos más profundidad que superficie. Los datos cuantitativos dejan el camino para enfoques más creativos y cualitativos que alimentan el proceso de creación. Esta combinación de creatividad y métodos analíticos, de enfoques impulsados por el diseño y la investigación, enriquecen nuestro conocimiento y comprensión.

Un gran desafío es traducir esta información y conocimiento al proceso de innovación, para que sea accesible y útil para aquellos que se encuentran dentro de él. Para esto contamos con ciertas herramientas creativas, que son tanto visuales como de texto.

La meta principal de esta investigación socio-cultural y las herramientas creativas, es anclar el futuro y la innovación en el humano y gatillar el pensamiento creativo y original. ¿Cómo denominamos a esta investigación? ¿Es futurismo y previsión o es una investigación de mercado? Más bien se encuentra entre medio de estas diversas disciplinas e intenta forjar una nueva forma, cualitativa y “humana”, de narración dentro del proceso de futuro. De esta forma, las competencias en relación a Sociedad, Culturas y Personas, están bien asentadas en Philips Design donde, bajo la visión del CEO Stefano Marzano, se enriquece el rol del diseño como enlace entre la tecnología y las personas.

Si el contenido es diferente, también lo es el proceso. Esto es particularmente cierto en Philips, cuya visión de la Inteligencia ambiental y las Experiencias ambientales presupone un futuro interconectado en el que la inteligencia está incrustada en el entorno cotidiano e intuitivamente apoya nuestras experiencias de cada día. Estas experiencias se extienden en la vida de nuestros usuarios y en cualquier división de productos. Esta realidad de futuro, junto con la creciente necesidad de más información, servicios y soluciones, significa que ninguna disciplina o función tiene todo el conocimiento o respuestas. En consecuencia, nuestro proceso de innovación es multidisciplinario y multifuncional e involucra investigadores sociales, investigadores de tecnología, diseñadores, agentes de marketing y gente de negocios. Las tendencias socioculturales, de tecnología y de marketing, son intercambiadas y alineadas y así conforman la base del proceso creativo hacia un nuevo valor.

La complejidad de soluciones futuras más orientadas a sistemas también significan que otros actores son esenciales para el proceso. No sólo no se encuentran todas las respuestas en una sola división, tampoco se encuentran todas dentro de Philips. No podemos tener y no tenemos toda la experticia en casa, por lo que invitar a clientes y usuarios también es esencial para alcanzar buenos resultados. En Philips estamos comprometidos con este enfoque y estamos innovando a través de una red de alianzas que involucran clientes, institutos de investigación, otras compañías, etc. El Campus de Alta Tecnología en Eindhoven, Holanda, aloja “MiPlaza”, un centro de investigación donde los investigadores de Philips trabajan codo a codo con sus pares de otras compañías, universidades e institutos de investigación. Aunque el management de esta innovación es complejo, la meta es lograr sentido para el futuro y hacer que la complejidad sea simple. El proceso y las soluciones pueden ser altamente complejas, pero el uso de las soluciones debe ser simple y satisfactorio. Citando a Lin Yutang: “La simplicidad es el signo externo, símbolo de profundidad de pensamiento” o Albert Einstein: “Todo debe ser hecho lo más simple posible, pero no más simple que eso”.

Quizás el punto de aprendizaje más importante es que el futuro será menos sobre “predecir” y más sobre “diseñar” colaborativamente.

Involucrando a todos estos actores, no sólo se alcanzan soluciones ricas y robustas, pero también aumentan las posibilidades de implementación dada la participación y compromiso de quienes participan. Refleja un cambio de una sociedad de consumidores a una sociedad de actores, y es hacia donde debe dirigirse el pensamiento a futuro. Quizás el punto de aprendizaje más importante es que el futuro será menos sobre “predecir” y más sobre “diseñar” colaborativamente.

El rol del diseño

Espero haber dejado claro que necesitamos más innovación transformacional en este período de grandes cambios. Que necesitamos un proceso de innovación holístico e inclusivo como apoyo, y debe ser centrado en las personas, con contenido sociocultural y contexto, si es que pretende ser exitoso y hacer sentido. Necesitamos creatividad, originalidad y audacia, e incluso más ineficiencia, para dejar que lo verdaderamente nuevo e imaginativo salga a luz. Esto nos lleva al Diseño. Frecuentemente ocurre que las empresas descartan al diseño por ser una disciplina de estilos. Pese a que la habilidad del diseño de dar forma, estética y estilo a algo es muy importante y puede ofrecer una alta diferenciación y valor, hay más en el diseño. Pensar en diseñadores como en estilistas es enfocar erroneamente el asunto.

El diseño es una herramienta de negocios, pero también es una herramienta cultural. El diseño siempre ha sido un puente entre la tecnología, la cultura y la gente. En un período tan cambiante, este aspecto cultural puede aumentar la habilidad de una empresa para interpretar los aspectos relevantes para el futuro. La sensibilidad del diseñador ante lo humano puede elevar la habilidad de una empresa para generar relevancia.

El diseño es una disciplina creativa. La disciplina misma, la educación y el entrenamiento de los diseñadores se encuentran en el ambiento de la solución de problemas a través de la creatividad. En mi rol de Profesora Visitante en la escuela de Arte y Diseño de Glasgow, he quedado impresionada (yo no soy diseñadora, sino historiadora) por el modo en que los diseñadores se enfrentan a los problemas y los resuelven en su práctica de cada día. No se complican ni confunden ante ellos, sino que se sienten desafiados a encontrar soluciones de manera creativa. Esto puede mejorar la capacidad innovadora de una empresa.

La posición del diseño dentro de una empresa que pretende hacer un cruce entre su división de funciones y su división de productos, junto con un entrenamiento creativo, es ideal para facilitar e integrar procesos de innovación. Philips Design, bajo la visión y liderazgo de Stefano Marzano, ha desarrollado esta cultura de diseño.

Finalmente, en relación a la innovación, quisiera contarles de un proyecto de investigación de una Comisión Europea en el que estamos participando para identificar innovación desde la base a lo superior (bottom up). En otras palabras, gente desarrollando nuevas soluciones a problemas nuevos a partir de un nivel básico y cotidiano. Ciertas escuelas de diseño europeas están buscando en Europa del Este y del Oeste este tipo de iniciativas. ¿Son nuevas formas de convivencia, de trueque, de educación, de compartir comunitariamente? ¿Quién sabe? Cuando tengamos los datos quizás descubramos que los autores más influyentes en el ámbito de la innovación son las mismas personas: Al crear sus propias soluciones ante nuevos problemas crean nuevas necesidades o satisfacen deseos orientados al cambio y la renovación.

Publicado originalmente como artículo exclusivo dentro de la Institute of Design Strategy Conference en mayo del 2005

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