Cambia todo cambia: Relacionarse con las tecnologías

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Escribe Katia Guiloff T. consultora de Amable y editora de revista Capire.

Es necesario relacionarse siempre con las cambiantes tecnologías. Algunos escogen cuáles utilizar optando por las más modernas, pero es necesario primero tener claridad en las metas del negocio.

Nos encontramos en plena era de cambios, al menos en lo que se refiere a tecnología. Una de las cosas que caracteriza a nuestra era denominada “de la información” es la alta importancia que adquiere la velocidad. Esto se ve ejemplificado en el tiempo cada vez más corto del proceso de adopción de nuevas tecnologías. Por ejemplo, tomó alrededor de 38 años para que la radio alcanzara los 50 millones de usuarios, para la televisión este tiempo se redujo a 13 años y, para Internet, fueron tan sólo 4 años.

Esta alta velocidad de cambios obliga a las empresas que se precien de mantenerse activas y al día, a estar constantemente reformulando y actualizando su relación con las tecnologías.

En el caso de la representación web de las empresas, la tendencia actual es, precisamente, dejar de tener una “presentación” en esta plataforma, para convertirla en un canal más de comunicación, transacción e información. Como si fuera otro tipo y una más de sus sucursales con todo lo que éstas implican.

Mantenerse al día

Las organizaciones toman en cuenta estos cambios y plantean sus metas y necesidades en relación a la plataforma digital y las posibilidades que ofrece. De aquí salen nuevas soluciones de sitios web, intranets, extranets y toda una nueva amalgama de servicios y tecnología que van desde nuevas funcionalidades móviles hasta los límites de recursos e imaginación de cada quién.
Pero este concepto de la “era de cambios”, parece ser el estado más común y casi constante en la historia de las tecnologías. Se entiende como tecnología, según la RAE al

Conjunto de teorías y de técnicas que permiten el aprovechamiento práctico del conocimiento científico.

Cada cierto tiempo es necesario reformular la tecnología existente en orden de mantenerse actual y estar a la altura de los demás, tanto la competencia como los usuarios.

Y desde la revolución originada en Sylicon Valley, el aprovechamiento práctico del conocimiento científico ha pasado a manos de millones de personas que día a día van generando cambios. Algunos de estos se hacen de uso más común que otros. En la web aparecen nuevas funcionalidades y formas de hacer las cosas día a día y algunas como Youtube o Google parecen ser tan adecuadas que se convierten en las formas de navegación comunes. Y estos son sólo ejemplos.

Para aquellas empresas y organizaciones que desean “mantenerse al día”, esto significa estar en un casi constante período de cambios y reformulaciones.

Muchas empresas y organizaciones estarán de acuerdo con esta teoría al analizar su historial de relaciones con las tecnologías. Desde el ámbito más mecánico (relacionado con las maquinarias necesarias para llevar a cabo su producción) hasta el más teórico (relacionado con su presencia y construcción de imagen en los medios masivos y no masivos de comunicación), cada cierto tiempo es necesario reformular la tecnología existente en orden de mantenerse actual y estar a la altura de los demás, tanto la competencia como los usuarios.

Cada vez que la relación con la tecnología se reformula, se tiende a llevar a cabo un gasto considerable, tanto en términos monetarios como humanos (capacitaciones y nuevas formas de trabajo cotidiano). Por lo que se hace conveniente minimizar estos eventos o, más bien, desarrollar una actitud y una mirada ante este proceso.

Utilizar las tecnologías

La mirada común ante esta situación es la de querer ocupar “todo lo nuevo” que ofrecen las tecnologías, pues se cree que de esta forma será posible mantenerse actuales por una mayor cantidad de tiempo. Pero bien sabemos que no es tan sencillo. La tecnología, las diferentes funcionalidades y formas de llevar a cabo procesos que van surgiendo, están ahí, han sido creadas para alcanzar ciertas metas, no para desplegar un espectáculo de recursos. Por esta razón es importante que, mucho antes de comenzar a mirar esta vitrina de nuevas tecnologías, la empresa tenga clara sus metas de negocios. Con esta claridad la empresa puede amoldar la tecnología a su media en vez de amoldarse ella.

La tecnología, las diferentes funcionalidades y formas de llevar a cabo procesos que van surgiendo, están ahí, han sido creadas para alcanzar ciertas metas, no para desplegar un espectáculo de recursos.

Imaginemos, por ejemplo, el sitio web de una multitienda. La multitienda ha desarrollado todas las funcionalidades necesarias para poder vender sus productos a través de la web y quieren centrarse en el público altamente tecnologizado. Para esto deciden tener un blog, pues saben que este público suele navegar en blogs sobre tecnología. Construyen entonces un blog que todos los días promociona un producto diferente.

Ellos tienen su meta clara: Alcanzar a un público altamente tecnologizado. Utilizan la tecnología blog para alcanzarla, pero no la amoldan a sus necesidades, sino que comienzan a funcionar con la lógica que ya viene preestablecida. De esta manera van manteniendo un blog promocional que, a través de publicidad podrá alcanzar al público definido, pero en términos de navegación y contenido no tendrá un ancla suficientemente pesada para mantenerlos ahí.

La solución escogida de desarrollar un blog puede llegar a ser funcional si éste se adapta a los contenidos y formas de navegación que es necesario desarrollar para el perfil de público que se desea alcanzar. Pero a veces es un buen ejercicio comenzar a imaginar la solución tecnológica sin escogerla de posibilidades preexistentes.

Podrían decir:
Necesitamos un espacio orientado a la venta en el que se promocionen nuestros productos tecnológicos. Este espacio debe ser válido y respetable para el público con altos conocimientos de tecnología y estar abierto a comentarios y opiniones de otros usuarios.

Desde esta necesidad podría nacer un sitio más similar a un catálogo digital, donde se haga un recuento altamente documentado de los productos tecnológicos, desarrollado por conocidos líderes de opinión en el área.

Conclusión

Pese al cambiante entorno tecnológico que nos rodea y la alta importancia que tiene mantenerse al día, el pilar básico para la uitilización de estas herramientas es tener claridad sobre para qué se las quiere utilizar. Con esta idea clara se puede tanto crear nuevas tecnologías como darle un uso adecuado a las ya existentes.
De esta manera la relación con las tecnologías se va haciendo más longeva, en el sentido que, aunque a veces se ocupen diferentes herramientas, existe una coherencia en el uso que se les da.

Actualización: Javier Cañada ha publicado “Algunos desatinos de la prensa online española”, en su blog El Cosmonauta. En él se desarrolla un buen ejemplo de adaptación a una tecnología.

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