Accesibilidad: hacia el desarrollo inclusivo

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Escribe Nixa Espínola B., Consultora de Amable.

Diseñar y desarrollar tomando en cuenta a las personas con discapacidades no es un acto de bondad, es tomar consciencia de los usuarios y de paso obtener un plus para la empresa.

A lo lejos se escuchaba el constante resonar de una varilla. Entre el ruido de los autos y el murmullo de la gente, el sonido se hacía cada vez más perceptible y con un ritmo sincopado su melodía atraía la mirada de los transeúntes. Era un ciego, que con ambas manos, golpeaba las dos mitades de lo que parecía ser su bastón plegable. La razón de tal labor: a través del sonido comunicaba a otro ciego su ubicación exacta en la calle, con el fin de encontrarse mutuamente.

Si bien este evento puede parecer curioso para la mayoría de los videntes, para quienes sufren de ceguera es una práctica que se repite a menudo cuando deben desenvolverse en su entorno físico. Pero, ¿qué sucede cuando se trata de un entorno virtual? Las reglas en este campo son aún difusas.

La importancia de manejar las tecnologías

Nuestra sociedad moderna ha sido calificada como la “sociedad de la información y el conocimiento”. Nada en este ámbito es concebible hoy sin el apoyo determinante de las denominadas Tecnologías de la Información y la Comunicación. En consecuencia, el desarrollo integral de las personas estará determinado en gran medida por el manejo y la habilidad que cada una presente en la utilización de estas tecnologías.

Mejorar la accesibilidad desde el momento de la noción, diseño y producción de un dispositivo tecnológico es tener en cuenta las necesidades reales de usuarios que presentan alguna condición de discapacidad.

Pero no todos los aparatos tecnológicos existentes suponen un fácil manejo por parte de ciertos individuos. Es el caso de los discapacitados. Con ellos se debe prestar un cuidado particular pues, en numerosas oportunidades, se requiere de la adaptación de estas tecnologías con el fin de evitar un factor de desigualdad o discriminación.

Mejorar la accesibilidad desde el momento de la noción, diseño y producción de un dispositivo tecnológico es tener en cuenta las necesidades reales de usuarios que presentan alguna condición de discapacidad.

La igualdad de oportunidades y condiciones en el acceso a la información ha sido uno de los desafíos más importantes en materia digital. Organismos internacionales como la World Wide Web Consortium (W3C) y la Web Accessibility Iniatiative (WAI) han dedicado tiempo y esfuerzo a la generación de documentos, normas de buenas prácticas y pautas, cuyo fin es asegurar el máximo grado de accesibilidad a entornos informáticos, en especial, la Web.

Tiflotecnologías

Gran importancia toman en este aspecto aquellos usuarios que se ven afectados por alguna discapacidad visual y que, por ende, precisan de apoyo de herramientas tiflotecnológicas para desenvolverse en un medio virtual.

La palabra tiflotecnología encuentra su origen semántico en los vocablos griegos tiflo, que significa ciego; tekne (“arte, técnica u oficio”) y logos (“conjunto de saberes”).

De tal forma, “se entiende por tiflotecnología el conjunto de conocimientos, técnicas y recursos encaminados a procurar a los ciegos y deficientes visuales los medios oportunos para la correcta utilización de la tecnología” (Marta Alegría y otros: Conocimientos básicos sobre Tiflotecnología).

Aplicaciones como Jaws, Tifloscan, Open Book y MAGic, son algunos de los softwares disponibles en el mercado actual, que pueden ser utilizados por personas con ceguera o visión reducida.Pero algunas de estas aplicaciones registran problemas de accesibilidad en ciertos sitios y se comportan de modo deficiente generando frustración en los usuarios.

Estos inconvenientes se ven ligados, en la mayoría de los casos, a errores en el diseño de la interfaz de los sitios a los que se accede, tanto en su contexto interactivo (operacional) como en el de información (contenido).

Lo anterior se ve reflejado en un estudio realizado por alumnos de la Universidad de Valencia, quienes trabajaron en el análisis de la accesibilidad y usabilidad de páginas web para usuarios ciegos, en septiembre del año 2001.

La labor investigativa contempló la participación de tres usuarios no videntes, clasificados cada uno, según su nivel de uso y dominio informático. Se les pidió a los usuarios que realizaran tareas específicas que pusieron en juego acciones comunes de la navegación (búsqueda y localización de información, descarga de archivos y visita de diferentes sitios web).

Los resultados fueron reveladores. Algunas de las conclusiones arrojadas por los autores, confirmaron que “las tareas más críticas aparecen cuando se busca información en una página con mucho contenido y en la que se desconoce la estructura de la misma” […] “En bastantes casos aparecen problemas debido a que las páginas web no están desarrollas siguiendo las pautas de diseño web accesible. En páginas en las que las imágenes con enlaces no tienen el correspondiente texto alternativo o los marcos no están bien titulados, el usuario no tiene modo alguno de acceder a esta información, incluso aunque tenga un nivel de experto en el manejo del navegador” .

Los desarrolladores de sitios web, por lo general, demuestran un nivel de ignorancia importante en materia de accesibilidad. Una ignorancia que muchas veces se ve amparada en la falta de interés.

Si bien las pruebas son contundentes y demuestran que todavía queda mucho por hacer en relación a la mejora de experiencia de usuarios que presentan discapacidades visuales, no todo es perentorio. Integrados.cl es el reflejo de un caso exitoso que demuestra que la correcta aplicación de las normas de accesibilidad logran un resultado satisfactorio y el objetivo perseguido: acceso universal.

Este sitio fue testeado por Cristián Fuentealba, usuario no vidente con un alto manejo de dispositivos digitales que fue capaz de recorrer cada una de las secciones del sitio. Esto gracias a la aplicación de un código limpio, una semántica correcta y de textos alternativos y configuraciones de comandos apropiados.

Entonces, si existen casos exitosos de accesibilidad, ¿por qué no se realizan los esfuerzos necesarios para corregir y revertir situaciones contrarias, en toda la red?

La respuesta a dicha pregunta, conduce a dos argumentos: el desconocimiento y la falta de interés.

Beneficios del desarrollo con consciencia de la accesibilidad

Los desarrolladores de sitios web, por lo general, demuestran un nivel de ignorancia importante en materia de accesibilidad. Una ignorancia que muchas veces se ve amparada en la falta de interés o derechamente en la desidia por aprender y aplicar normas que han sido elaboradas con el objetivo específico de que exista un acceso pleno e igualitario a la información.

La aplicación de estas pautas no es compleja si es pensada desde el comienzo de un proyecto web, ni demanda un tiempo excesivo de aprendizaje por parte de quienes desarrollan sitios. Un desarrollador podría tardar alrededor de 3 meses en aprender a utilizar apropiadamente dichas funciones.

Considerando que las últimas cifras entregadas por la Organización Mundial de la Salud, hablan de un número cercano a los 161 millones de personas con deficiencia visual en el mundo, no es menor pensar en desarrollar sitios que sean completamente accesibles. Esto, apoyado en datos que resultan aún más alarmantes y que hablan de un crecimiento exponencial de la población ciega en el mundo: cada 5 segundos una persona pierde su visión, esto es, entre 5 y 6 millones de personas por año.

Si a estos datos se le suma el factor “fidelidad”, se obtiene el resultado perfecto para un negocio prometedor.

Algunas investigaciones han revelado que quienes sufren de ceguera, demuestran un alto grado de fidelidad a la hora de utilizar un sitio conocido y clasificado por ellos mismos como “accesible”. Cuando un sitio web alcanza o supera las expectativas de este público, automáticamente pasa a su registro mental, convirtiéndose en una alternativa segura de uso a futuro. Es en este punto donde se aplica perfectamente la expresión “más vale diablo conocido que cien por conocer”.

Los sitios accesibles no sólo transmiten confianza a este tipo de usuarios, sino que además, producen la sensación de pertenencia, que se refuerza con la idea de que han sido desarrollados “pensando en ellos”.

Mediante un rápido recuento se puede decir que los costos asociados, es decir, el tiempo de implementación de las normas de accesibilidad, versus los beneficios que pueden obtenerse de ellas, conducen a una respuesta casi obvia.

El aplicar estas pautas logra no sólo proyectar una imagen asociada a una responsabilidad social empresarial, sino que consigue ayudar incluso a personas que presentan problemas de accesibilidad aún sin ser discapacitados.

Por lo tanto, la formula se transforma en un rotundo “ganar-ganar”. Por un lado, ganan los usuarios con un mayor nivel de accesibilidad y por otro, ganan las empresas patrocinadoras de sitios accesibles que probablemente engrosaran las filas de sus clientes.

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Para evitar caminar a tientas, se debe dar un paso adelante y adoptar la accesibilidad como un commodity que puede retornar sustanciales beneficios.

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